viernes, 4 de septiembre de 2009

CHARLA: PLENITUD DEL LIDERAZGO

LA PLENITUD DEL LIDERAZGO

Texto Aureo: Efesios 3:18-19

INTRODUCCIÓN:

Cuando hablamos o pensamos en un tema como este: plenitud del liderazgo, necesariamente tenemos que irnos al significado o la acepción de la palabra plenitud. De los principales diccionarios y enciclopedias hemos podido encontrar dos significados especiales de la palabra plenitud, que son:

ACEPCIONES DEL VOCABLO PLENITUD

1- Plenitud puede referirse al apogeo, al momento álgido o culminante de algo. Es lo mismo que decir esta en sus mejores tiempos.

2- El término plenitud puede referirse a la totalidad, integridad o cualidad de pleno, completo, integro o entero. Ej. “Esta actividad cubrió a plenitud nuestros objetivos”. A eso se refiere la Palabra de Dios, cuando dice en salmos 24:1 “de Jehová es la tierra y su plenitud...” Eso también quiso significar el apóstol Pablo cuando dijo: “Por cuanto agrado al padre que Él habitase toda la plenitud” (col. 1:19). De ahí es que leímos en efesios 3:18-19 lo siguiente: “seáis plenamente capaces de comprender... cual sea la anchura, longitud, profundidad y altura... para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. Y precisamente a este significado es la cual nos vamos a circunscribir en esta conferencia.

LIDERAZGO.

También debemos tomar en consideración que cuando mencionamos el termino liderazgo nos referimos específicamente a la cualidad del líder, es decir a los rasgos del líder. A esa declaración podemos afirmar que no hay un líder sin liderazgo; Pero tampoco puede haber un liderazgo sin un líder.

De modo que cuando se pensó en el tema plenitud del liderazgo, se pensó en la integridad de los rasgos del líder. En los factores o elementos que conforman o deben estar reunidos en el liderazgo, en el accionar de los lideres. Esto así porque todo lo que existe tiene una determinación, para todas las cosas Dios ha determinado elementos que cumplan o conformen dichas cosas. Por eso es que decimos que Dios ha establecido una serie de factores y elementos que complementados integren o completen ese liderazgo. Elementos o factores que vayan a provocar que las cosas se realicen del modo que Dios quiere. De la forma en que se satisfagan los designios de Dios y no los nuestros.

En ocasiones llegan los momentos al liderazgo cuando pensamos en el por qué, después de planificar e imprimir tanto esfuerzo en tal actividad o evento, fracasamos o no logramos el objetivo propuesto. Es cuando llega la interrogante de sí tenemos o no un liderazgo efectivo, si nuestras acciones como lideres surten efectos positivos en nuestros seguidores. Es ahí donde llega la propuesta de la directiva presbiterial, con el tema Plenitud del liderazgo. Cuestionándonos: ¿hay plenitud en mi liderazgo? ¿Esta completo mi accionar como líder? ¿Tiene mi liderazgo la plenitud que Dios quiere?

Estar o tener plenitud en el liderazgo, no es más que estar completo, accionar de acuerdo a los elementos que Dios quiere que hayan en mi liderazgo. Aquellos elementos o factores que Dios quiere que reúna una persona que trabaja en cualquier posición de dirigir, de disponer o decidir sobre su pueblo. Saben por qué? Porque Dios es bastante celoso con sus hijos y quiere que quien esté en esa posición sepa cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de Dios.
Para conocer las dimensiones de Dios, hay que procurar reunir los elementos necesarios para alcanzar plenitud en el liderazgo. He aquí algunos elementos que son necesarios para una plenitud en el liderazgo:


ELEMENTOS PARA PLENITUD EN EL LIDERAZGO

1- Devoción. Tener una vida devocional estable. Una buena relación con Dios. Una búsqueda constante (1cr. 16:11)
2- Obediencia. Ser obediente a los principios de Dios y a los líderes (1ped.1:22).
3- Deseo de crecer. Creciendo en todos los sentidos (1cor.15:58).
4- Buenas relaciones interpersonales. (2tim.2:24).
5- Tener un buen testimonio. (1tim. 4:12).


Estos son elementos que complementan lo que es un buen líder. Elementos que proporcionan plenitud en las acciones del líder. Cuando se logra tener plenitud en el liderazgo entonces es que conocemos las dimensiones de Dios, que son:

SU ANCHURA. Conocemos cuan ancho es Dios. Conocemos que Dios quiere hacer con su pueblo, que desea Dios que tu le introduzcas, que puede caber que sea de provecho para tus jóvenes. Ahí es cuando sabes rechazar las cosas mundanas y eliges lo que sea de edificación (Stgo. 4:4).

SU LONGITUD. Cuando comprendemos la longitud de Dios entendemos cuan largo es Dios. Entendemos que Dios puede alcanzar muchas cosas que tu no puedes alcanzarla con tus propios esfuerzos. Sabrás que puedes alcanzar mucho en Dios, que no habrá distancia entre un joven y tu que pueda separarte. Que cuentas con los brazos de Dios.

LA PROFUNDIDAD. Al comprender la profundidad de dios, estamos lo bastante concientes de lo que Él puede y quiere hacer con tu vida y la del pueblo. Es conocer lo intimo de Dios. Su Espíritu te hará saber que Dios quiere hacer (1cor. 2:10,12).

LA ALTURA DE DIOS. Estar consciente de la altura de Dios, no es mas que reconocer que Dios esta por encima de todo y de todos; que ocupa el primer lugar. También que solo somos servidores de Él, y que el único grande es Él. Que mientras más nos humillamos ante Dios, mas comprenderemos su grandeza. Mas lejos llegara tu fe y podrás ver grandes cosas. “En Dios haremos proezas”.


CONCLUSIÓN.

Cuando un ministro de Jesucristo se llena de la plenitud de Dios, es cuando logra plenitud en el liderazgo. Es cuando esta integro en su ministerio. Se convierte en un líder plenamente capaz de conocer y buscar de Dios. En un líder efectivo en sus actividades; no por los cursillos, no por el grado académico que tenga, o por los recursos que haya logrado conseguir. Es un líder efectivo porque ha logrado a través de la búsqueda y la humillación ante Dios, conformar los elementos necesarios para estar completo en Dios, para lograr la completa dirección de Dios, estableciéndolo como una persona con PLENITUD EN EL LIDERAZGO.




MINISTRO HILARIO BALIO
Expuesto en el Congreso de lideres locales en San Pedro de Macoris el 04 de febrero de 2005

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